Volver a  Nuevo Itinerario                                                                                                                     ISSN Nº 2344-9934

 

EDITORIAL

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La formación de grado en filosofía no es preparación para la investigación, es investigación. Sin embargo, existe una paradoja en la carrera universitaria ya que las indagaciones de los estudiantes raramente son consideradas como un trabajo de investigador. En líneas generales, representan una labor que produce algunos primeros papeles o borradores de lo que posteriormente será su ejercicio profesional y por ende, completamente filosófico. Esta manera de pensar implica asimilar una práctica con una acreditación; es decir, tomar una actividad como es la investigación y equipararla a tener un título de licenciado o profesor en filosofía.

Determinar quién puede investigar y qué hace un investigador universitario no tiene un modo natural de ser entendido a lo largo de la historia, por el contrario, siempre es el resultado de una disputa en el campo académico por la autoridad. Triunfar en dicho espacio implica naturalizar un accionar y legitimarlo como el más adecuado. Actualmente, investigar en filosofía implica hacer y decir lo que los profesionales en filosofía dicen o hacen. Los estudiantes pueden imitar ese accionar pero no disputar o competir por dicha legitimidad hasta recibirse, es decir, desarrollan proyectos de investigación hasta el momento de conseguir un título.

En nuestra universidad esto se manifiesta al desplegar oportunidades para que los estudiantes puedan realizar actividades de indagación filosóficas (como seminarios y adscripciones), pero al mismo tiempo los espacios que permiten dar a conocer y legitimar sus trabajos como tales. Dichos papeles no terminan en espacios donde la comunidad filosófica pueda acceder fácilmente, sino que se convierte en material de cátedra en el mejor de los casos o anexos de currículum.

Esta publicación pretende contribuir a difundir dichos escritos, para que las problemáticas desarrolladas por los estudiantes puedan ser tratadas y debatidas, y también para que sus autores puedan ser citados y reconocidos como investigadores. El campo de la filosofía es complejo, particular y arduo, pero es nuestro. Es poco probable que en las presentes condiciones puedan plantearse nuevos modos de acreditación y legitimación, pero quizás es posible ayudar a cambiar el cauce del río.

Número 1 - Octubre 2014
 
ACHERONTA
Revista de Investigaciones en Filosofía
ISSN Nº 2344-9934
© 2014